Después de todo

Mira como una sola vela puede desafiar, y a la vez definir, la oscuridad. Ana Frank.

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Ahora que todo ha pasado, ahora que hemos cruzado la línea de meta toca pararse a reflexionar.

Hace ya algo más de tres semanas que hemos hecho el MIR, durante este tiempo he tratado de evitar pensar sobre todo esto, de hecho hasta siento cierto rechazo a mirar la plantilla y el cuadernillo de examen. No es porque haya obtenido un mal resultado, de hecho soy de los pocos privilegiados a los que este examen les ha dado lo que realmente querían… Es más por la necesidad de desconectar de una situación bastante larga y bastante costosa a nivel emocional y personal.

Ahora que todo ha pasado pudiera parecer que la situación más difícil ya la hemos vivido; pero no es así. Lo más difícil es esperar a un resultado, lo más difícil es ver cómo el esfuerzo de muchos amigos no ha sido recompensado con un resultado justo, lo más difícil es a veces perdonar tus propios errores.

El MIR ha sido un periodo de prueba personal, y me gusta tomármelo como una puesta a punto en la que debes demostrar tu valía antes de agarrar ese trozo de futuro que te mereces. He aprendido mucho durante estos meses, de medicina, de cirugía, de estadística, de mis amigos, de las personas que tengo alrededor; pero sobre todo he aprendido más de mí mismo. Este tipo de reto te llevan a descubrir dónde no están tus límites, de lo que eres capaz.

Ahora que todo ha pasado me siento alegre, me siento orgulloso, pero también me siento triste. El MIR me ha enseñado que es posible ganar y perder al mismo tiempo; que es posible sentir felicidad y decepción en una mezcla difícilmente explicable. Este examen me ha hecho aprender que en muchas ocasiones poner voluntad y empeño no es suficiente, que el azar también es importante; pero que la fe en ti mismo es un elemento crucial para alcanzar el éxito; que cuando confías en ti y estás seguro de tener una posición ganadora la magia ocurre y alcanzas tu lugar… Este examen me ayuda y daña a partes iguales.

Ahora que todo ha pasado es momento de esperar, de aprender una nueva lección; la paciencia. Ahora es momento de aceptar lo que es y tener fe en lo que será. Ahora que todo ha pasado es hora de agradecernos a nosotros mismos nuestra actitud y fortaleza, de sentirnos orgullosos y darnos un merecido disfrute.

Qué maravilloso es que nadie necesite esperar ni un solo momento antes de empezar a mejorar el mundo. Ana Frank.

Dr. Neurona.