Lo que es tuyo

Algunos están dispuestos a cualquier cosa, menos a vivir aquí y ahora. Walt Whitman.

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Hay días en los que tengo sentimientos encontrados. En más ocasiones de las que me gustaría reconocer me he descubierto deseando que el tiempo pase rápido, que lleguen las “vacaciones” en la academia, que sea febrero y todo esto haya pasado… En cuanto soy consciente de este error tan humano, pero tan enorme tengo que parar y volver a conectar con mi presente.

No hay nada más valioso que el tiempo, al cabo es lo único que tenemos, lo único que es nuestro y nos pertenece. El tiempo es de lo que se compone nuestra vida, y lo cierto es que nunca sabemos de cuánto disponemos. Tenemos la infantil tendencia de suponer que vamos a vivir muchos años, pero lo cierto es que en cualquier momento todo puede acabar. Recuerdo que desde que era pequeño me daba bastante ansiedad pensar que perdía el tiempo, esperar colas tremendas, trámites… Siempre tuve esa necesidad de agarrar cada día y exprimirlo ya sea haciendo algo útil o algo placentero.

Ahora las cosas han cambiado, y si bien es cierto que cada día hacemos algo útil, pocos de esos días podemos dedicarlos al hedonismo. Esa es una de las causas de desee en ocasiones que todo pase, que pase rápido, para poder tener más tiempo para disfrutar.

Dándole vueltas a todo esto llegué al punto en el que confundí estudiar al MIR con no disfrutar. Aparentemente tenía toda la razón del mundo, quién calificaría de disfrutar a estar retándote constantemente y memorizando una amalgama incuantificable de datos… Pero sí que estaba equivocado.

Nuestro pasado solo es nuestro punto de partida y en nada condiciona lo que hacemos con nuestro presente si sabemos encajarlo de esta manera. Nuestro futuro es solo una posibilidad. Lo único que somos es nuestro presente. Nuestro aquí, nuestro ahora. Este momento.

Cuando empecé a ver que en cada momento en el que estaba presente hacía con pasión y con empeño lo que estaba haciendo apareció una sensación de satisfacción muy grande. Podría calificarla de disfrute. Me di cuenta de todo lo que soy capaz de hacer, y lo mejor, sin sentir malestar. Obviamente soy humano, y tengo momentos de desesperación, pero como decía, trato de reconectar con mi presente y tomar las riendas y la responsabilidad de mis decisiones. Soy yo quien me ha traído hasta aquí, yo decidí que quería ser médico, que quería hacer el MIR y que quiero estar sentado en este momento reflexionando en voz alta… En virtud de esta circunstancia, si se supone que yo quise esto, por qué no he de quererlo ahora.

Vivimos en una sociedad que valora el disfrute por encima de la felicidad, el placer por encima de la satisfacción de estar operando conforme a nuestros valores, ambiciones, y sobre todo por encima del coraje y el esfuerzo de vivir nuestro sueño. Pero realmente nada que se consiga sin esfuerzo será alguna vez valioso, porque damos valor a aquello que no podemos comprar, damos valor a aquello por lo derramamos sudor, damos valor a aquello en lo que invertimos tiempo…

El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto. Charles Chaplin.

Y sí, esto, TU SUEÑO te esta costando muchas cosas, pero al cabo te esta costando lo único que posees que es tu tiempo, y si pese a ello te sigue mereciendo la pena invertir tanto cada día es porque no lo estás pasando tan mal como crees…

La Dra. Klüber-Ross, quien pasó la mayor parte de su vida junto a pacientes en estado terminal, comenta en uno de sus libros que al final de la vida sus pacientes de lo único que se arrepentían era de las cosas que no había hecho, de las decisiones que no habían tomado y de los “te quiero” que no había dicho. No de las cosas que sí habían hecho. Por ello, aunque cueste, aunque a veces duela, porque duele, aunque te sientas solo, incomprendido, derrotado… SIGUE, como un valiente, como lo que eres… Como una persona con la locura que exige meterse en esto y el coraje suficiente para sacarlo adelante. Porque al final, si llegas a arrepentirte de algo, será de no haber invertido tu tiempo en lo que para ti era importante.

Levemos anclas que el cielo nos espera.

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Dr. Neurona.

Ajustando las velas

La vida es maravillosa si no se le tiene miedo. Charles Chaplin.

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Llevo semanas tratando de evitar sentarme a escribir en este blog. Las razones son muchas, un poco de miedo escénico, porque mi vida se ha vuelto cada vez más monótona y rutinaria y ¿a quién pudiera interesarle lo que pasa por la cabeza de uno de tantos que nos enfrentamos al MIR? y por otra parte el ritmo frenético en el que se concatenan las asignaturas, clases y simulacros en la academia, que cuando te dejan algo de tiempo libre lo que te pide el cuerpo es más aire para coger impulso. Pero de hace unos días a esta parte se ha hecho innegociable el hecho de escribir, me explico.

He leído comentarios, textos y blogs en internet de personas como nosotros que están preparando el MIR y el dato común a todas es la definición de la preparación como un parón en su ritmo de vida. Es muy cierto que cuando decides que tu vida está al servicio de los demás en una profesión como esta tienes que bajarte de tu vida en varias ocasiones y tener la suficiente entereza como para saber posponer la recompensa a largo plazo. Esto me lleva al asunto de la recompensa… La única, genuina y verdadera motivación que todos los que estamos aquí tenemos es ayuda, y ya está. Sinceramente me niego a creer que haya muchas personas dispuestas a sacrificar tanto por un mero puesto de trabajo, hay muchas profesiones a las que dedicarse con mucho menos esfuerzo personal, emocional y económico. Pero si prestamos atención, nos conformamos con tan poco que nuestra mayor ilusión tras pasar más de 7 meses sentados de 8 a 10 horas al día estudiando es poder elegir una plaza de una especialidad que nos gusta para seguir estudiando… Sin duda debe haber mucha vocación, ilusión y ganas de ayudar para todo esto, más aún cuando hay personas que deciden repetir para elegir lo suyo.

En otro orden de cosas estaba pensando también en lo del parón, en el asunto de bajarte de tu vida, de dejar de vivir durante este tiempo, y creo que no me identifico en absoluto con esta definición. Yo no he dejado de vivir por estudiar para el MIR, simplemente he ajustado mi vida a otra actividad. Si vivimos el cambio de situación con resistencia posiblemente estemos siempre pensando en lo que nos estamos perdiendo por estar estudiando, pero raras veces nos paramos a pensar en lo que estamos ganando.

Para mí, empezar este viaje ha supuesto muchos cambios, pero creo que todos ellos han sido positivos. Cada mañana me pregunto a mí mismo si lo que voy a hacer hoy me acerca más a donde quiero estar, y sin duda la respuesta es siempre afirmativa, ergo ¿por qué no he de alegrarme? Me siento una persona tremendamente afortunada por la oportunidad que me da la vida de profundizar en el conocimiento del sufrimiento humano, de la fisiología y la patología del organismo y que, después de un tiempo, deberé y sabré aplicar para tratar a mis futuros pacientes, para ser resolutivo y AYUDAR, que es al cabo mi propósito.

Me siento afortunado porque el MIR no ha hecho que pare mi vida, solo me ha obligado a cambiar la dirección de las velas para dirigirme con el viento. No he dejado de salir, no he dejado de recompensarme por cada trabajo bien hecho, por cada tema terminado, cada respuesta acertada en un simulacro… No he dejado de disfrutar con mi familia y con mis amigos. Claro que ahora tengo menos tiempo para eso, pero ese tiempo es, si cabe, más delicioso.

Me he preguntado muchas veces qué es ser un buen médico en este tiempo, porque hay situaciones en las que, indiscutiblemente te sientes insuficiente. Hay personas que consideran que ser buen médico es tener muchos conocimientos y saber tratar la patología, otras que consideran que ser buen médico es saber acompañar y empalizar con el paciente… Y no cabe duda que todo ello es extremadamente importante, y son características inherentes a la profesión médica… Pero para mí, el buen médico es aquel que es útil, porque esto ya no tiene nada que ver con uno mismo y sus cualidades, esto tiene TODO que ver con esa persona que se sienta delante de ti pidiendo ayuda, y la única forma de dársela es aplicando lo que somos y lo que tenemos de la mejor forma que podemos y con la mejor de las intenciones. Y es eso… Precisamente eso lo que creo que tenemos, todos los que estamos así, en esta situación de parada paradógicamente tan dinámica que hace que la suma de los días en esta travesía, se convierta en nuestro próximo destino.

Excelente semana a todos.

Dr. Neurona.

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