Debes ser real…

“A los cirujanos se les educa para ser invulnerables. Es muy difícil que nos expongamos, porque sabemos exactamente qué tan profundas pueden ser algunas lesiones. Pero la vulnerabilidad no es lo opuesto a la fortaleza. Es una parte necesaria. Tenemos que obligarnos a abrirnos, a exponernos, a ofrecer todo lo que tenemos y esperar que sea suficiente. Si no… Nunca tendremos éxito.” (Anatomía de Grey)

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Llegas a un nuevo lugar, con la maleta cargada de material, ganas, sueños, emoción e incertidumbre tal vez… Pero sin saber lo que la vida espera de ti ni pretende darte cuando tomes la primera curva, como si de una escalera de caracol se tratase. Dicen que las apariencias engañan, y sin embargo, también es la primera impresión la que cuenta, de ahí que ser natural sea el principio de todo.

Entonces te das cuenta de la fortuna que tienes: por un lado, aquéllos que se quedaron en el puerto de partida pero siguen contigo (jamás los dejarás ir) como esas manos que van separadas un palmo de tu espalda esperando a sostenerte si tienes un resbalón. Oír a los que tienes lejos acorta la distancia a la mitad y carga los ánimos al doble de capacidad: la distancia impide los abrazos pero impide olvidar la voz y el cariño.

Luego están aquéllos a los que encuentras en el puerto de llegada, a los que conoces de nuevas… Tan perdidos, tan pequeños como tú, donde todo comienza con un sencillo “¡Hola!”, lo demás, es cuestión de seguir hablando y mostrarte tal cual. Miras, ríes y sonríes, cuentas y te cuentan… Las acogidas tan cálidas hacen todo más fácil y entonces te das cuenta de que no te has equivocado. Las elecciones a ciegas tienen en ese puntito de locura y también un punto de valentía. Quien no se arriesga, no gana y todo lo que necesitas es empezar…

La transición es el movimiento de una parte de la vida a otra. Y aunque creas que estás en un túnel oscuro que te asusta, debes salir por el otro lado, porque lo que te espera puede ser maravilloso; adelante.

Dra. Progesterona

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Los secretos del éxito

No te midas desde la cabeza hasta el suelo, sino desde la cabeza hasta el cielo. De la película “El gran pequeño”.

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Vivan las entradas personales, por qué no… Los lectores de este blog ya estáis acostumbrados a este tipo de sensiblerías (¡como para no estarlo con la Dra. Progesterona!). En este caso no voy a hablar de una experiencia personal como tal, sino de una visión, una perspectiva que mantengo desde hace unos años y que me ha traído hasta donde estoy hoy.

Decía Helen Keller, quien se quedó ciega, sorda y muda a muy temprana edad y que se graduó con honores por la Universidad de Harvard; que solo hay algo peor que no tener vista, y es no tener una visión. Y de ello trata el post de hoy.

Si hay algo que todas las personas exitosas en el mundo y todas las historias de superación tienen en común es que todos tenían un POR QUÉ. El por qué es esa razón que te mueve a seguir adelante incluso cuando estás llorando de rabia, frustración e impotencia, y tirar la toalla no es una opción. No importa cuál sea tu por qué, lo único importante es tener uno, porque la persona con el deseo más grande es al cabo la más poderosa.
Cuando hallas ese por qué solo caben dos posibilidades: o lo logro, o me muero en el intento.

Por otro lado tenemos el segundo secreto del éxito: CREE EN TI MISMO. Realmente es algo que a algunas personas les cuesta mucho desarrollar, esa convicción de que son capaces de lograr aquello que se propongan. Y tengo un secreto para ti, si aún no has logrado lo que te proponías es porque no lo has intentado lo suficiente, el genio ha fallado más veces de las que el novato las ha intentado, ten esto en mente, porque lograr algo es solo cuestión de tiempo.

Evidentemente aquí entran muchas otras variables en juego como la constancia, la tenacidad y la capacidad de superación; pero si algo he sacado en claro después de todo este tiempo es que si tienes claro tu por qué y tienes fe en ti mismo, la constancia y el esfuerzo diario serán algo que apliques de forma instantánea, inclusive sin ser consciente.

Haz lo que para ti tenga sentido, no tiene por qué coincidir con lo que otras personas desean o lo que se espera de ti, porque si sigues atendiendo a lo que otras personas esperan que hagas vas a fracasar en tu propósito. Empezarás a gastar energía con los planes de otros en lugar de centrarte en tu verdadero sueño. Hasta puede que lo que te propongas no tenga ningún resultado, pero no por ello has de dejar de intentarlo.

Así que sé fuerte, levántate, decide cada día hacia que cumbre quieres escalar y da un paso cada vez. La suma de los días te transportará más cerca de donde mereces estar.
Confía en ti, ten fe en el camino porque al final quienes se están esforzando obtendrán su recompensa, y no hay mayor felicidad ni mayor satisfacción que de la realizarse por sí mismo.

Feliz semana.

Dr. Neurona.