REPETIR EL MIR: ¿osadía o realidad?

Quizás sea una de las entradas más difíciles de mostrar, o más emotiva dentro de este blog… Como ya he contado en algún que otro post, soy repeMIR; el mes pasado me tocó presentarme de nuevo al examen porque al año pasado no anduve del todo acertada y mi número no llegó para coger una plaza de mi primera opción ni ninguna de las tres siguientes. ¿Qué sentí? ¿Qué pasaba por mi cabeza? ¿Cómo lo afronté?

No costó meter la plantilla, de hecho fue lo primero que hice nada más levantarme. Sabía que mi preparación no había sido la óptima, me costaba llegar a un nivel aceptable y me enrabietaba cada domingo al meter la plantilla del simulacro del día anterior. No era fácil, estaba mal el resto del día y lloraba de impotencia. Por más que hacía, no lograba obtener unas netas aceptables, tanto que pasar de las 100 me costó llegar al mes de enero de 2015, a menos de 30 días del examen. Se me juntaban los nervios de un examen de esas dimensiones, el miedo y la inseguridad, mi vida entera, mi pasión, por lo que he luchado desde los 18 años… Y sucedió: metí la plantilla y vi reflejadas apenas 106 netas, y enseguida supe que eso era insuficiente. Una cifra con sentimientos encontrados: había sido mi mejor examen, pero escaso al fin y al cabo para acceder a puestos con soltura. Ahora sólo tocaba esperar, no controlaba aún el tema de puestos, estimaciones y demás, todo era nuevo y desconocido. En los día sucesivos impugné, apenas me favoreció en 2 netas, se equivocaron en la lectura de respuestas desde el ministerio y hubo que reclamar también. Era como estar en medio de una pesadilla de la que deseas despertar.Todos preguntaban y mi única palabra para todo era “ESPERAR”… Me apenaba, me dolía, me sentía mal conmigo misma, fracasada y avergonzada en parte por no haber sido capaz de alcanzar esa meta. Saltaba a la mínima de cambio, estaba a la defensiva, dormía mal y no quería oír nada que tuviera que ver con el MIR. Pero era inevitable…

Entonces llegó, llegó el día en que salieron los puestos provisionales y luego, los definitivos: 5193… El número impar que más ha dolido en la vida. Y ahora con esto, ¿qué, dónde y para qué? Entonces comprendí que las opciones eran reducidas, una obra épica, pero seguía aferrándome a un clavo ardiendo, pese a lo realista que soy… Llegó el día del comienzo de elección y ahí me tenías, delante de la pantallla del ordenador a las 9 de la mañana, recargando la página, viendo como los compañeros eran asignados a sus plazas mientras yo tachaba puestos, lugares, ilusiones… Hasta que se agotaron, se acabaron todas las médico-quirúrgicas y entre ellas, mi primera y segunda opción, también mi tercera y cuarta. Y entonces ya no pulsé más “Intro”, entonces ya todo había terminado y me quedé en shock: 5 minutos sentada frente al ordenador, llorando día y medio antes de mi llamamiento, ¿por qué? Me sentía como en una escalera a la que le faltaban los 4 últimos peldaños para llegar al siguiente piso y yo había pisado en falso y había caído al vacío.

La verdad duele hasta el punto de asumir el tropiezo y plantearse coger una especialidad con la que no contaba y no me llenaba en exceso o repetir la preparación un año más. No quería pasar por lo mismo, me aterraba la idea, lo había pasado muy mal en cada uno de los 29 simulacros… A mi mente volvían sin querer esas imágenes tan bonitas de las prácticas en la especialidad que deseaba, donde me habían dejado hacer tanto, donde me habían enseñado, donde me habían hecho sentir una más, útil y donde quería estar por encima de todas las cosas. Entonces comprendí que ahí quería estar el resto de mi vida, no quería ser otra cosa, no podía engañarme, no podía moralmente aferrarme a la primera plaza que se cruzara por mi camino si no iba a ser plenamente feliz y completa. Por mí y por los que habían confiado en mí, no podía soportar esa cara de pena con la que algunos miraban… Lo tenía claro: repetiría un año más, tenía la base, tendría paciencia y sobre lo sabido, perfeccionaría y puliría errores. Mi problema había sido de actitud y no de aptitud. Haría más de lo que hice hasta ahora y le dedicaría todo lo necesario sabiendo que iba a “apagar” mi vida por segunda vez consecutiva, y esta vez, quería que fuese la definitiva. A veces hay que dar un voto de confianza a las 2ª oportunidades…

En apenas 3 semanas pasé por las 5 fases del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Me tragué las lágrimas, preparé de nuevo los materiales y remoloneando aún saliendo del pozo en el que estaba, me reenganché en mayo al final de la 1ª vuelta de los compañeros del curso siguiente, el que sería mi curso después.

Me dije que debía cambiar, debía afrontarlo de otra manera y sobre todo, creyendo en mí. Para eso coloqué una imagen en la pared, una foto que me recordara lo feliz que fui y dónde quería estar, cuál quería que fuera mi meta en definitiva. Esa sería mi foto mental, la que vería cada mañana al levantar para darme ánimo y cada noche al acostarme para sentirme satisfecha por lo que había trabajado en ese día. Ya no me valían los reproches, ni perder el tiempo porque estaba cansada. Me propuse un planing a cumplir con tiempo de estudio suficiente donde trabajar todo lo que correspondía, los desgloses, simulacros, generador de exámenes, etc. y donde perderle el miedo a enfrentar las preguntas test, evitar el bloqueo de mi mente y aprender a encarar la incertidumbre al contestar. Y mantenerme positiva ayudándome de un tiempo de desconexión para mí basado en el deporte. Y así transcurrieron 8 meses, muy aislada, haciendo muchas preguntas, priorizando y concentrada en mi meta e intantando no caer de la cuerda sobre la que caminaba, mirando al frente y nunca a los pies para poder ver todo el horizonte. Ya no escuchaba a los que me rodeaban, seguía sólo mi voz y poco me importaban ya comentarios de cualquier tipo, mi mente estaba en Febrero de 2016 y ese sería el momento para todo lo demás. Entendí así que cuando trabajas duro y en silencio, el éxito aparece, como las hormigas.

Ha pasado un año, y no diré que fue fácil tomar la decisión ni embarcarse a la deriva de nuevo otros 8 meses, tampoco que  no he tenido miedo, porque sí lo he experimentado, sobre todo la semana previa del examen donde la emoción, la ilusión, las ganas se mezclaban con el miedo a que volvieran a repetirse los hechos. Los viejos fantasmas ahí estaban… Lo que sí puedo decir a boca llena es que no me arrepiento de la opción que tomé, fue lo mejor que pude hacer y la que más me ha ayudado como persona a crecer, a asumir, a reconocer y soportar, en definitiva, a trabajar la resiliencia y la humildad más si cabe.

Los estudiantes de medicina hemos llegado a ello tras ser niños de buenas notas en el colegio, adolescentes empollones en la secundaria y el bachillerato y donde pareciera que no está permitido tropezar, mucho menos caer, sino que caminamos erguidos en cualquier situación impolutos e impasibles ante lo que pueda pasar. Y no es así. Siempre se nos ha visto y hemos demostrado ser capaces de afrontar retos cada vez mayores, de superarnos a nosotros mismos y de ser “los mejores”, avanzando como si debiera estar estipulado de antemano. Pero hay subidas, bajadas, parones, tropiezos, caídas y heridas. Somos personas antes que médicos, sentimos, sufrimos y no hay un camino que deba ser seguido de antemano: atajando o rodeando también podemos llegar al destino. No desistas y rodea lo que sea necesario, no temas, que para eso están los cambios de sentido…

Así que si me estás leyendo y te encuentras en la situación por la que yo pasé, espero que esto te haya ayudado, quizás te has sentido identificad@. Sólo decirte que no estás sol@ y no no eres el únic@, cada año pasa a multitud de opositores. Pide ayuda en la medida que lo necesites, sé sincer@ contigo y no temas el hecho de pasar de nuevo por el mismo camino, te hará más fuerte y saldrás reforzado. Si yo pude, TÚ también.

Faltan sólo 2 días para conocer cuáles serán los puestos en este 2016, y estoy nerviosa, ansiosa por conocerlos. Pero pase lo que pase, sólo puedo decir una cosa: yo también fui RESISTENTE, yo también fui repeMIR…

“Si para perseguir un sueño se necesitan agallas, requerirás el triple de coraje y una sobredosis de constancia para mantenerlo vivo.”

Dra. Progesterona

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Foto mental
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4 comentarios en “REPETIR EL MIR: ¿osadía o realidad?

  1. Me ha encantado lo que has escrito, los sentimientos que expresas justamente los tenía yo al hacer la selectividad hace ya casi dos años, el saber que no me llegaba la nota para medicina me deprimió muchísimo, hasta el punto de estar casi prácticamente todo el verano desaparecida, no tenía ganas de hablar con nadie, fue una decepción muy grande, y más cuando desde hacía ya tiempo me había imaginado acabando bachillerato, la selectividad y entrando a la carrera que tanto deseaba después de haber pasado por los dos años estresantes de bachillerato científico. Fue un golpe muy duro… Empecé enfermería y sí, no está mal, pero no me llena lo suficiente, pensé en hasta dejar la carrera, pero pensando en frío algo que me motiva a seguirla es que después una vez acabada ésta podré entrar por titulados a medicina… O eso espero. Es muy locura entrar a medicina con 22 años? Esta pregunta la tengo rondando constantemente por mi cabeza… Hasta me angustia el hecho de saber que entraré cuatro años más tarde a medicina, pudiendo haber entrado al acabar bachillerato si la nota de corte no hubiera sido tan alta.

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    1. ¡Muchas gracias por tus palabras, Sara! Pues mira, sobre la pregunta que planteas, yo te diría que sigas adelante y si tu idea es entrar en medicina, no te quedes con ganas si puedes hacerlo. Lucha por ello y para nada creas que entrar 4 años después en la carrera puede ser un condicionante. Para aprender, formarse y ejercer tu vocación no hay edad, sólo se necesitan GANAS… Así que ve a por ello. 🙂
      Te esperamos para que sigas pasándote por aquí cuando desees. ¡Un saludo!

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      1. Gracias por tus palabras, son muy motivadoras, de veras!!! Mi meta es llegar a ser algún día cirujana, es algo que desde pequeña me apasiona, es más, asisto a algunas conferencias de cirugía que se hacen y cada vez me apasiona más! Haré caso a tus palabras! Gracias a personas como tú que cuentan su historia, hacen que personas como yo, dejemos de ir tan perdidas. Es increíble lo identificada que me he sentido al leer tu historia, la manera en que la explicas me recordaba a mi yo de 18 años… ¡Un saludo! 🙂 🙂

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  2. Hola Dra. Progesterona. Lo primero enhorabuena por la decisión que tomaste y porque leyendo más el blog veo que conseguiste tu objetivo, así que mis felicitaciones!! La verdad que leyendo tus palabras me has recordado mucho a mí en varios momentos. Tengo a veces la duda de repetirlo o no. Este año ha subido mucho la relación de número de orden y netas, de tal forma que 140 netas es un 4000, 150 casi un 3000… En fin, veo que no me da para nada de lo que me gustaría, con algo más de un 4000 veo mis opciones limitadas a interna o familia (como médicas) y a micro etc de laboratorio. Nunca me las había planteado como tal.
    En la preparación también me he frustrado mucho, al igual que tú, con los simulacros, manteniéndome estancada la mayoría del curso mienstras el resto subía y yo veía cómo mi percentil bajaba. Psicológicamente por eso no he estado al 100% y eso me ha afectado cada vez más. Otro fallo quizás el prácticamente no hacer más preguntas que los simulacros. Por las plataformas de las que hablas creo que estuviste en CTO, como yo.
    Te quería preguntar: a parte de cambiar de actitud, ¿en tu segundo mir dedicaste más tiempo a hacer preguntas (generador,etc…) y corregir detenidamente los simus que a estudiar? ¿Notabas que subías y que te iba mejor que la primera vez?
    ¿Y Qué tipo de curso hiciste la segunda vez, reMIR?? ¿Te creaste un horario personal?
    ¿Tenías un tutor en el que apoyarte o esto lo consideras prescindible? Soy consciente de que no tengo malas netas, pero el puesto estimado, no me permite elegir algo que me entusiasme. No sé si podría aumentar 20 netas y con ello subir de puesto para conseguir lo que quiero, porque soy consciente de que cuantas menos netas partes más factible puede ser subir más. En fin, me da miedo embarcarme de nuevo en esta “aventura”, imagino que busco consejos, cosas que cambiar que me hiciesen mejorar, acercarme a mis objetivos.
    Gracias de antemano.

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